´por: Enrique Dámaso Rodríguez Betancourt
A CUATRO años de tu partida física hacia la inmortalidad, vives cada día entre nosotros. Estas en las calles, junto a tu pueblo que te admira, transitas las escuelas que tu formaste, para después obtener el fruto de tus pensamientos y de tus ideas.
Estas presente en todas las actividades productivas, docentes, de salud y deportivas que también tuvieron el toque mágico de tus manos, las que Osvaldo Guayasamín supo captar en un retrato inolvidable de firmeza.
