Lo veía ir y venir. Surcar la ciudad en dos ruedas. El
saludo veloz. De la radio a las pantallas. De la pantalla a la radio. Emisora
CMKC, Revista Santiago, un pase a la Revista de la Mañana. Y todavía más: una
gala, un curso, un círculo de interés. No sé de qué estaba hecho, de dónde lo
sacaron; pero la suya era una pasión irrefrenable.
No olvidaré un instante en el mítico Cornito, en la tierra
de El Cucalambé. Rodeado de amigos que no están. Con el filo de las palabras y
la música; con el filo de los silencios, trazó Sandrita, la niña con alas, la
historia de quien vino al mundo sin brazos. Dicen que la radio se escapa, que
se va; pero pudiera dibujar aquel
documental ahora mismo. Pudiera darle tantos nombres.
