“Tendremos a Alina Rodríguez para toda la vida”, aseguró hoy su colega de memorables actuaciones y entrañable amigo Enrique Molina, momentos después de que las cenizas de la popular actriz fueran echadas al mar.
Aledaño al Torreón de la Chorrera, cerca de la desembocadura del río Almendares, fueron depositados los últimos restos de quien se ganó el cariño, respeto y admiración del pueblo cubano y de muchos otros en el mundo por sus excelencias artísticas y excepcionales condiciones como ser humano.
