En 1887, en su discurso del 10 de octubre en Masonic Temple, Martí señala el inicio de una nueva etapa en la preparación de la guerra, que precisaba unidad ideológica y condiciones organizativas entre los distintos grupos de emigrados. La disposición y trayectoria patriótica de Cayo Hueso hacía que su incorporación al proyecto martiano fuese imprescindible.
La oportunidad para lograr este objetivo se presentó cuando hubo de responder a los elogios de José Dolores Poyo en un comentario publicado en El Yara, con motivo de sus discursos “Con todos, y para el bien de todos” y “Los pinos nuevos”. Con su agudeza innata, le escribe a Poyo:
