“A estas alturas del año el agua llegaba casi al límite del parapeto; prácticamente a nuestras narices”, aseguran los trabajadores que a diario siguen, desde la cortina de la Zaza, los volúmenes alcanzados por el mayor embalse del país.
Las marcas del agua quedaron como autógrafos en el enorme muro de contención; quizás para que en momentos de sequía como los actuales, recordáramos el esplendor de ese afluente. A pesar de que la lluvia en el mes de agosto favoreció el estado del embalse, las estadísticas registran unos 161 millones de metros cúbicos de agua.
En este período seco los índices igualaron los del 2010 (130 millones); reconocidos como los más bajos de los últimos 28 años. Hoy, al 16 por ciento de su capacidad, la Zaza mantiene expectante a Sancti Spíritus y a toda Cuba.
