Un discurso histórico. No hay otro modo de definir la larga e intensa intervención del Papa Francisco ante la asamblea del II Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, en la que Bergoglio reconoció que “se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios“, y pidió “humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América“.
La histórica petición de perdón fue el colofón a unos tres cuartos de hora cubiertos de titulares, esperanza y llamamiento a la dignidad de los pueblos oprimidos por un sistema injusto que busca “un nuevo colonialismo ideológico”, que sumar al ya de por sí sistema capitalista excluyente.
