Por: Maximiliano Pedranzini
El próximo 2 de abril, Ecuador afrontará la última instancia en los comicios para elegir a su nuevo presidente, abriendo un nuevo ciclo político para el país independientemente de quién sea el sucesor del presidente Rafael Correa. Ahora, este nuevo ciclo estará orientado por la continuidad de la Revolución Ciudadana que marcó una época en Ecuador o el regreso del neoliberalismo de la mano de un banquero de la portuaria ciudad de Guayaquil.
Entre estos dos modelos se dirime el futuro ecuatoriano, por lo que estas elecciones representan un momento crucial para la sociedad en su conjunto. La segunda vuelta pondrá cara a cara estos dos modelos representados por el candidato de Alianza PAIS, Lenín Moreno, (39, 36%) y el opositor Guillermo Lasso del Movimiento CREO (28, 09%). Tras tres días de conteo de votos y para disipar cualquier sospecha de fraude electoral, el Consejo Nacional Electoral (CNE) confirma el balotaje al no lograrse el 40% solicitado para imponerse en las elecciones por parte del oficialismo, pese a que había superado al candidato de la derecha por el 10 %.
