Francisco Sierra Caballero
La necesidad de héroes de la vida posmoderna es sintomática de una ausencia que se proyecta en forma de relato ya nada épico, sin complejo de Antígona, solo apenas una buena interpretación y un consumo serializado. El rebelde sin causa contra las autoridades cada día más autoritarias es la norma.
De la cultura motín a la conspiración a lo Anonymous, el imaginario colectivo alimenta la pulsión antagonista, de la Revolución Francesa y la Comuna a los hackers del Siglo XXI. Si el secreto es la norma en la sociedad del espectáculo, la industria cultural tiene en este sentido una especial querencia por lo oculto y las sociedades secretas.
