El gobierno de Estados Unidos reforzó el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba en 2015, una política que contribuyó al deterioro de la economía de la isla caribeña e incrementó las carencias de la población.
Las afectaciones llegaron a entidades cubanas y a terceros, ejemplo de ello fue la empresa norteamericana Gen Tech Scientific que negó la venta de cromatógrafos de Gas Agilente 5975C, utilizados para investigaciones y diagnósticos en las áreas bioquímica, farmacéutica y médica, alegando la prohibición de ventas ordenada por el Departamento de Estado.
