El coloquio Fidel y la Revolución de las mujeres, ocurrido ayer en la sede nacional de la Central de Trabajadores de Cuba, pretendía valer como sistema para profundizar en el pensamiento del Comandante en Jefe relacionado con la igual.Resultó, además, un acercamiento a la historia nacional; un modo de oponerse a la “cultura discriminatoria” que persiste en el orbe; y una brújula “para utilizar en el presente que construimos y en el futuro que soñamos”, según Teresa Amarelle Boué, miembro del Buró Político y secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).
La Revolución —dijo— cambió la vida y la historia de esta nación, pero sobre todo cambió la vida de nuestras mujeres. Y en el centro de todo ello estaba Fidel, sin su pensamiento y sin su obra no podríamos exhibir los logros que tenemos hoy.Por eso, cuando uno ve las fotos y documentales de entonces, ve cómo las mujeres lo saludaban, cómo lo abrazaban y aclamaban con respeto.