Después del derribo del bombardero ruso Su-24 por la Fuerza Aérea turca, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, anunció que Ankara es cómplice de los terroristas porque compra el petróleo de las zonas controladas por ellos en Siria. El periódico alemán ‘Bild’ comenta que el líder ruso tenía toda la razón al sacar estas conclusiones.
Turquía se ha convertido en el consumidor principal del petróleo del Estado Islámico. Tras venderlo a los empresarios de este país, los extremistas sirios reciben 10 millones de dólares a la semana, publica el diario alemán ‘Bild’.
