por:Patricia Maria Guerra Soriano
Esta es la historia de una editorial.Por la ventana semiabierta penetraba el resplandor de media mañana y tocada por esa luz, que de mirarla demasiado tiempo dilataba las pupilas, aparecía una oficina y cuatro mesas. La primera era grande y tenía algunos libros, las tres restantes eran pequeñas y tenían más libros. El estante, justo en la parte izquierda de la entrada al local, también estaba cargado de libros.
Lo que más abundaba en aquel lugar, de seguro, eran libros. Y en la oficina de Esther no podían faltar. Conversaba y al citar algunos de los títulos extendía la mano, y lo mostraba con agilidad entrenada.
