Schafik Hándal estaba en septiembre de 1952 con su familia en Santiago de Chile. Había llegado exiliado, a consecuencia de una brutal operación represiva contra toda la estructura de dirección del Partido Comunista Salvadoreño y su ala juvenil, que puso tras las rejas a decenas de cuadros, muchos de los cuales fueron torturados. La represión que desató el coronel Oscar Osorio era una expresión típica del anticomunismo más primitivo y vulgar de la guerra fría.
La familia había logrado rescatarlo en Usulután y sacarlo del país por los caminos de Honduras, localizaron a los parientes en Chile para que lo recibieran a él y a su joven esposa Blanca Vega, y contactaron a sus vínculos en Partido Comunista de Chile para ayudarlo a buscar trabajo y rematricular Derecho en la universidad local, pues sus estudios en San Salvador habían quedado truncos en el tercer año de la carrera. Estuvo en los actos de recibimiento al general Juan Domingo Perón a fines de ese año y se movilizó en apoyo a Salvador Allende, que había participado por primera vez como candidato en las elecciones al Congreso con el apoyo de los comunistas y de los socialistas de la fracción “trabajadora”, sin lograr ser electo.
