Por Sandra Gutiérrez Gómez
Cuando inicié mis estudios preuniversitarios en la escuela que lleva su nombre, escasos eran mis conocimientos acerca de la grandeza de aquel patriota a quien José Martí llamó “Diamante con alma de beso”.
Ignacio Eduardo Agramonte y Loynaz nació el 23 de diciembre de 1841 en la entonces ciudad de Puerto Príncipe. De su padre, soporte de una familia criolla, ilustre y rica, no solo heredó el nombre sino también su curiosidad intelectual y profesión.
