Por Enrique Dámaso Rodríguez Betancourt
En estos 57 años de vida la organización que reúne a los periodistas de Cuba ha sido reconocida por el pueblo y sus dirigentes que conocen de su labor especializada para mantener informado a la población con la verdad como única premisa.
Por esta organización que envejece, han pasado periodistas de renombre como Ricardo Luis, Antonio Moltó, que ya nos están, pero sus ideas y estilos se mantienen en las redacciones de los medios de prensa. Otros que aún se encuentran entre nosotros, con su quehacer cotidiano, nos enseñan, a veces sin ellos saberlo, la dinámica del periodismo moderno y la forma de enfrentar la tergiversación de las letras desde Internet.
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viernes, 17 de julio de 2020
miércoles, 4 de marzo de 2020
Ojito ve demasiado
por: José Alejandro Rodriguez
En un encuentro social o una fiesta, Enrique Ojito puede pasar inadvertido. Pequeño de estatura, con una fisonomía bastante común, y ese recogimiento de respetuoso señor que nunca llega a comprar por culpa de los colados en la cola. Pocos repararían en su talante, ajeno a la altisonancia y los arrestos de los estrepitosos. Casi siempre arrimado a Arelis, su amor y su luz. Ensimismado en ella.
Para colmo, lleva de apellido un diminutivo de esas ventanas por donde nos entra el mundo en todos sus matices. Como si fuera a percibirlo todo a micro escala. Pero ojo… las apariencias suelen ser veleidosas. Quien lo viera al final de la cola no imaginaría que detrás de aquella humilde estampa reverbera uno de los más grandes periodistas cubanos. Ese que acaba de recibir con sorpresa, como si no lo creyera, la noticia de que es el Premio Nacional de Periodismo José Martí 2020 por la obra de su vida.
En un encuentro social o una fiesta, Enrique Ojito puede pasar inadvertido. Pequeño de estatura, con una fisonomía bastante común, y ese recogimiento de respetuoso señor que nunca llega a comprar por culpa de los colados en la cola. Pocos repararían en su talante, ajeno a la altisonancia y los arrestos de los estrepitosos. Casi siempre arrimado a Arelis, su amor y su luz. Ensimismado en ella.
Para colmo, lleva de apellido un diminutivo de esas ventanas por donde nos entra el mundo en todos sus matices. Como si fuera a percibirlo todo a micro escala. Pero ojo… las apariencias suelen ser veleidosas. Quien lo viera al final de la cola no imaginaría que detrás de aquella humilde estampa reverbera uno de los más grandes periodistas cubanos. Ese que acaba de recibir con sorpresa, como si no lo creyera, la noticia de que es el Premio Nacional de Periodismo José Martí 2020 por la obra de su vida.
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