Confieso que de Víctor siempre me impresiona su modestia y
tenacidad; el afán por estudiar e
investigar temas históricos, sociales y
culturales, así como su rechazo al
protagonismo.
Creo sinceramente que le gusta pasar inadvertido y no es por
temor escénico. Claro que no, pues sería
imposible cuantificar las horas, días, años que la voz de esta excelencia del
periodismo hechiza a cientos de oyentes a través de los micrófonos de emisoras
como Radio Progreso, Radio Rebelde, y otras más.
