Cuando el lector ve en el reverso de Juventud Rebelde dominical a esos hombrecitos pequeños de nariz redondeada ya no es necesario mirar la firma, son los dibujos de Lázaro Miranda (Laz).Aunque confiesa que Palante fue su primera escuela, Lázaro Miranda(Laz) ha consolidado su carrera como caricaturista en el dedeté, tema que lo ocupa en esta conversación en la que arroja luz sobre el buen sabor que ha aportado la publicación al humor gráfico cubano a la vez que apunta los detalles que desdibujan un futuro promisorio.
Y va un poco más allá, se preocupa por la desvalorización de la caricatura como género y por lo que podrían hacer los jóvenes creadores.¿Cómo llega al dedeté?Tengo dos etapas, una como colaborador, aunque con un estatus diferente a los convencionales porque participaba en reuniones, actividades e incluso tenía una mesa de trabajo. Eso fue en 1986 a raíz de una convocatoria que ellos hicieron para un concurso sobre la Deuda Externa y así estuve hasta 1989. La segunda etapa es a partir del 2001, cuando paso oficialmente a formar parte de la publicación.
