La prensa cubana tiene a un nuevo integrante en su seno: el
doctor (médico, sí médico, especialista tunero en Medicina General Integral)
Ronald Hernández Torres.
Antonio Moltó Martorell, Presidente de la Unión de
Periodistas de Cuba, acaba de entregarle el carné que lo distingue como Miembro
de Honor de nuestra ceñida organización.
El hecho, con auditorio en pie y batiendo palmas en pleno,
tuvo lugar durante la cita que congregó a colegas de esta oriental provincia,
animados en examinar lo hecho hasta hoy, de acuerdo con la esencia del más
reciente congreso y con el eterno reto de hacer un periodismo cada vez más a
tono con el latido de la realidad.
“No creo haber hecho nada extraordinario” —fue una de las
primeras frases expresadas por el doctor Ronald.
La totalidad de los presentes, sin embargo, admiraban en ese
preciso instante la extraordinaria capacidad del especialista cubano para
cubrir exitosa, profesional y consagradamente arduas jornadas de combate
directo frente a la epidemia del ébola en
Liberia y, echando a un lado el
agotamiento físico e intelectual, hallar espacio y tiempo aún para convertirse
en excelente difusor (en la práctica verdadero periodista) en torno a una
realidad que muy pocos conocían más allá de las impropias tiendas de campaña donde
tenía lugar la batalla campal contra la enfermedad, y que no pocos pretendían
tergiversar o minimizar.Ninguna cámara desaprovechó el instante para captar y
guardar tan grato recuerdo.
Solo de convicciones bien claras y arraigadas brota la
capacidad, convertida en placer, para responder cientos de mensajes, primero
mediante un sencillo celular y luego con ayuda de una máquina portátil, en el
contexto de una creciente admiración sin límite de idiomas o geografías, que
llegó a arrastrar a casi 5 000 amigos del ciberespacio.
Ni la intensidad del trabajo para salvar vidas inocentes y
desvalidas, ni los obstáculos iniciales por el “atrevimiento” de incursionar en
algo “tan delicado”, tal vez sin precedente alguno, y tampoco el calificativo
de “periodista independiente” con que alguien llegó a tildarlo, pudieron
impedir el desbordamiento de una verdad que no era su verdad, sino la realidad
de todos los que integran un contingente como el Henry Reeve, de Cuba, aclamado
con voces de preferencia por nativos que habían contraído el mortal virus en
tierras del sufrido continente africano.
Por eso el propio Moltó, Aixa Hevia (vicepresidenta primera
de la Upec), Juan Carlos Ramírez (jefe del Departamento de organización),
Adalys Ray, presidenta provincial en Las Tunas, Robiel Proenza, de la
Televisión Cubana, Yenima Díaz, de la radio, Leonardo Mastrapa, del periódico
26, colegas en activo, jubilados, recién graduados, invitados y todo el mundo
quiere abrazar a Ronald, quien tiene mil y más historias que contarles a sus
hijos, esposa, vecinos, colegas, amigos, conocidos, desconocidos… y también valiosas enseñanzas
para quienes durante años hemos ejercido el oficio de la verdad por intermedio
del periodismo.
Bienvenido, entonces, a nuestro sector. No te estamos concediendo
y mucho menos regalando otro espacio que el digna, valiente e inteligentemente
aprovechado por ti a lo largo de seis decisivos meses en Liberia.
Fuente:Cubaperiodistas

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