Cuando en diciembre de 2013 abrió en La Habana el primer mercado mayorista agropecuario, El Trigal, uno de sus objetivos era que se redujera el precio de los alimentos del campo y que estos llegaran a los hogares sin intermediarios. Amparado por el Decreto 318 (839 Kb en PDF) de noviembre de ese año, la cooperativa concentradora se constituyó con 10 socios en un área de 16 mil metros cuadrados y 292 espacios para que los productores, luego de cumplir con sus compromisos con el Estado, comercializaran su mercancía.
Sin embargo, su función no contempla establecer precios, sino que se limita al alquiler de espacios y servicios a los pequeños agricultores, a las cooperativas (con sus vendedores) y a los vendedores mayoristas de productos agropecuarios que hacen uso de la instalación (compradores/vendedores que van por los campos comprando a los campesinos y lo traen a vender aquí, con los precios más caros), explica Tatiana Oliva, vicepresidenta de la cooperativa. “No participamos de la comercialización, de hecho no tenemos nada que ver con el precio, que se da por oferta y demanda. Desde la base, es la cooperativa o el pequeño agricultor quien fija el precio de su mercancía. Aquí lo regulan según la cantidad de productos. Ellos van midiendo. A medida que avanza la jornada puede bajar un poco, según el nivel de oferta y demanda.
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viernes, 29 de enero de 2016
lunes, 25 de enero de 2016
Precios en el Agromercado: Qué dicen los campesinos
Hay que agarrarse el bolsillo hoy en Cuba si de procurar alimentos en los agromercados se trata. Los elevadísimos precios de la mayoría de los productos que se expenden irritan a casi todos los consumidores y suscitan dispares cuestionamientos hasta el punto de abrir muchas interrogantes. ¿Cuánto durará ese despropósito? ¿Cuál será el límite del desequilibrio entre los costos y el poder adquisitivo medio en el país? He aquí solo dos de las preguntas que este enero atizaron el debate al respecto, a propósito por un lado del desabastecimiento en la mayoría de los locales de venta, y también, del encarecimiento de los escasos productos disponibles, como fueron los casos del tomate y la malanga, por ejemplo.
Si bien algunas producciones crecieron en el año 2015 -descargue PDF (207 Kb)-, no tuvieron reflejo real en el costo para la población, un indicador que lejos de disminuir, aumenta peligrosamente.El crecimiento logrado, sin embargo, no satisfizo en casi ninguna estación del año; porque ni se tradujo en aumento de las cantidades, variedades y calidades de hortalizas y viandas disponibles en los tipos de gestión de venta (mercado estatal, mercado de oferta y demanda, arrendados a cooperativas, cuentapropistas y el mercado EJT), ni logró la disminución de los precios.
Si bien algunas producciones crecieron en el año 2015 -descargue PDF (207 Kb)-, no tuvieron reflejo real en el costo para la población, un indicador que lejos de disminuir, aumenta peligrosamente.El crecimiento logrado, sin embargo, no satisfizo en casi ninguna estación del año; porque ni se tradujo en aumento de las cantidades, variedades y calidades de hortalizas y viandas disponibles en los tipos de gestión de venta (mercado estatal, mercado de oferta y demanda, arrendados a cooperativas, cuentapropistas y el mercado EJT), ni logró la disminución de los precios.
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