Por:Aydelín Vázquez Mesa
La cuerda se tensa cuando las mujeres se enfrentan a costumbres, estereotipos y prejuicios enraizados en una cultura esencialmente machista
Hace pocos días una colega me comentaba una curiosa anécdota. Resulta que cierto compañero, durante un encuentro entre militares, la mayoría féminas, y representantes de la Federación de Mujeres Cubanas en el territorio, contaba el tremendo estrés que le genera el trabajo a su padre, siempre en constante estudio y preparación para reuniones, incluso en el exterior. Cuando a alguien se le ocurrió preguntarle por el de su mamá, la respuesta fue automática: “no, ella no trabaja”.
